Sabe lo que sabe tu empresa
Tu web, tus fichas de producto o tu documentación. Responde con eso y con nada más, y enlaza a la página que toca.
Responde a quien te escribe con lo que de verdad dice tu empresa, pregunta lo que necesitas saber y te pasa el contacto con la conversación. Lo que no sabe, no se lo inventa: te lo deriva.

Con qué trabajo
Tu web, tus fichas de producto o tu documentación. Responde con eso y con nada más, y enlaza a la página que toca.
Pregunta lo justo —quién es, qué necesita, para cuándo— y te lo entrega resumido. Tú decides con quién hablar primero.
Con el consentimiento en el momento y la conversación entera. Si quieres, con un primer planteamiento de cómo abordarlo.
Topes de uso y de gasto, y aviso de abusos o intentos de saltarse las instrucciones. Se presenta siempre como asistente virtual.
Qué pregunta la gente, desde qué página y qué no encuentra: lo que te falta en la web, dicho por tus clientes.
Cuatro pasos y ninguna sorpresa: en cada momento sabes qué viene después, qué recibes y cuánto cuesta.
Una primera revisión de tu proyecto, de unos 30 minutos y gratis: me explicas qué necesitas, qué tienes ya y qué te preocupa. Sin compromiso y sin jerga.
Te llevas: Una opinión sincera de si es viable y por dónde empezaría yo.
Por escrito y por etapas: qué voy a hacer, qué te entrego en cada una y cuánto cuesta. Según el proyecto, se cierra entero o etapa a etapa, siempre antes de empezarla.
Te llevas: Una propuesta con alcance, etapas y el precio de cada una.
Vas viendo y probando entregas parciales. Nada de cajas negras que se abren al final.
Te llevas: Prototipos y versiones que puedes tocar y probar.
Ficheros, documentación y acompañamiento en la puesta en marcha. Y sigo ahí después.
Te llevas: Ficheros fuente, documentación y alguien a quien llamar.
Sí, como cualquier IA. Por eso solo responde con tu información, no da precios ni compromisos, y lo que no sabe te lo pasa a ti.
Lo hablamos al principio: qué servicio de IA usa, qué se guarda y cuánto tiempo, y qué dice tu aviso legal. Los datos de contacto no tienen por qué pasar por la IA.
Depende de cuánto se use; con un modelo ligero, cada pregunta cuesta fracciones de céntimo. Le ponemos un tope diario para que no haya sorpresas.
Cuéntame en qué punto estás y qué te preocupa. Te contesto yo, no un formulario automático, con cómo lo abordaría y, si encaja, una propuesta por etapas con su presupuesto cerrado.
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